La organización internacional hace una campaña para salvar a los niños de los practicantes de Falun Gong perseguidos en China.

Rongrong de 5 años (a la derecha) vive con su abuelo después de que su padre (a la izquierda) fuera asesinado cuando estaba en detención policial y después de que su madre (también a la izquierda) hubiera sido enviada a un centro de detención. |
LONDRES [EFGIC] - La cifra de 1.099 muertos verificados por practicantes de Falun Gong va acompañada del sufrimiento de innumerables niños en China. Una organización internacional trabaja ahora para sacar a estos niños del país y encontrarles un hogar caluroso.Rongrong, de cinco años, forma parte de estos niños a los que la misión trata de ayudar. Su padre ha sido torturado a muerte por practicar Falun Gong y su madre fue detenida más tarde. Su abuela no tardó en morir de pena y sólo quedaba el abuelo para ocuparse de ella.
Otro caso es el de YangKai y Yang Hang de 12 y 11 años respectivamente. La policía se había llevado a su madre de casa por practicar Falun Gong y resultó muerta en un espacio de seis meses. Yang Zhanjiu, su padre, cumple una pena de siete años, su abuela había sido detenida seis veces y torturada porque apoyaba a Falun Gong y así, ante esta situación, ambos chicos se quedaron a cargo de su abuelo.
Para ayudar a estos niños, la Misión Global para Socorrer a los Practicantes de Falun Gong perseguidos (http://www.globalrescue.net/gmr) reúne y organiza casos en los cuales los niños chinos se reconocen huérfanos por perder a sus padres como consecuencia de la persecución de Falun Gong por Jiang Zemin en China. La organización publicó un informe inicial
(informe en inglés: http://www.globalrescue.net/gmr/public/Children_Under_Persecution_En_102604.pdf) y trabaja con otros ONG’s para abrir campos que permitan a estos niños ser recibidos en países sin riesgos.
La Dra. Elizabeth Wang, directora de la Misión Global, dice: “Además de haber perdido a su familia y el amor tan indispensable para su edad, estos niños también perdieron su dignidad como ser humano. Sufrieron discriminación y fueron difamados con maldad en la sociedad, en las escuelas y hasta en las guarderías. Se les ha marcado con la etiqueta de niños malos o niños de personas malas”.
La organización internacional, con sede en 16 países, también documentó casos en los cuales los niños tuvieron que mirar a sus padres recibiendo golpes y ser maltratados.
Por ejemplo, en julio de 2000, mientras que la madre de Wang Shujie, de dos años, le estaba dando de comer, los oficiales de policía forzaron la entrada a su casa y se llevaron a todos los adultos. Unos meses más tarde, Wang Shujie vio en un libro de la policía, la imagen de su padre con la cara golpeada durante un interrogatorio. Ella se quedó desvanecida. Después de recuperar la conciencia, comenzó a sudar y tenía fiebre. Se mecía de un lado para otro muy agitada, golpeando su cabeza contra las paredes. Su crecimiento se interrumpió y dejó de comer hasta el punto que se quedó sólo con piel y huesos, al poco tiempo murió en julio de 2002.
“Hay también niños que fueron golpeados y enviados a los campos de trabajo y expulsados”, dice la Dra. Wang. Estos niños perdieron todo. No tienen dinero para continuar yendo a las escuelas ni para cubrir sus necesidades diarias”.
“Precisamente la organización se esfuerza en cubrir estas necesidades y conseguir unos hogares cálidos para estos niños que perdieron ya tanto”.