Gracias a los esfuerzos del gobierno austriaco y a muchos apoyos, el Sr. Yong Wang obtuvo un pasaporte austriaco el 4 de noviembre de 2004 y puede viajar de nuevo libremente.
El Sr. Wang, practicante de Falun Gong y participante en campañas a favor del fin de la persecución, se enteró en julio de 2004 por parte del consulado chino que su pasaporte no sería prolongado. Frente a esta inconveniencia, junto a los miembros de su familia apeló al gobierno austriaco. El gobierno regional del norte de Austria mostró una gran comprensión hacia la situación de Wang y activó la petición de su ciudadanía austriaca.
El Sr. Wang dijo: "Mi familia y yo nos sentimos muy felices y agradecidos a las numerosas personas y organismos del gobierno, particularmente al gobierno del norte de Austria por ayudarnos a conseguir la ciudadanía rápida y eficazmente. Puedo viajar de nuevo con la familia. Puedo realizar mi trabajo, ya que puedo hacer viajes de negocios para mi empresa. Querríamos también dar las gracias al Ministerio de Asuntos Exteriores, que nos prometieron ayuda si había problemas en el proceso de obtención de la ciudadanía austriaca. Particularmente quiero agradecer a nuestros políticos y a los periodistas que se pusieron en contacto con el consulado chino en relación a mi caso. Gracias a los periodistas que dieron las informaciones, porque muchas personas pudieron conocer la verdad no sólo sobre mi destino y ayudarme, sino porque también se enteraron de la verdad sobre la persecución en China. Esperamos que ninguna otra familia en Austria sufra esta clase de prueba”.
Los funcionarios chinos continúan persiguiendo a los practicantes en el extranjero.
Aunque la experiencia de la familia Wang tenga final feliz, hay al menos dieciocho países en los que las autoridades chinas niegan la prolongación de pasaporte a cerca de sesenta ciudadanos chinos porque son practicantes de Falun Gong. Aunque occidente ve la negativa de un pasaporte simplemente como una reliquia de la guerra fría, esto se ha convertido en un fenómeno mundial. Muchos chinos no pueden evitar la persecución viviendo en sociedades occidentales libres. Dentro de China utilizan la tortura y la reeducación en campos de trabajo, mientras que en el extranjero la negativa de prolongación del pasaporte es utilizada por los funcionarios chinos como un medio de presión contra los practicantes de Falun Gong con el fin de devolverlos a China y silenciarlos. Los últimos meses, se produjeron tales casos en Suiza y Bélgica.
Desgraciadamente, desde julio de 1999, además de los chinos que viven en el extranjero, ciudadanos de países occidentales son cada vez más frecuentes víctimas de la persecución de los funcionarios chinos. El último mes, la Sociedad para los Derechos Humanos en Austria publicó un informe detallado sobre los derechos humanos en China. En el informe de setenta páginas, varios casos de los cinco últimos años han sido examinados detalladamente y el acento ha sido puesto sobre el hostigamiento de los practicantes de Falun Gong austriacos o residentes en Austria por los funcionarios chinos. "Las grandes líneas trazadas cronológicamente sobre este documento utilizan Austria como ejemplo para demostrar la expansión y la intensidad creciente de la persecución a occidente, aunque Austria no es un caso aislado, sino más bien un país entre tantos otros dónde la existencia de este fenómeno es evidente” (extraído del informe de los derechos humanos de la Sociedad Internacional de los Derechos Humanos (IGFM), Austria). En el mismo periodo, el Congreso americano votó una resolución que pedía al régimen chino poner fin al hostigamiento de los practicantes de Falun Gong residentes en USA.
Voz de apoyo.
"Después de los sufrimientos de los últimos tres meses y medio, aprendí a tener un gran respeto a la libertad y a los derechos humanos que gozamos en Austria. En consecuencia, hago un llamamiento con todo mi corazón al pueblo austriaco para proteger a nuestros ciudadanos de la discriminación y la persecución por parte de los funcionarios chinos. Recientemente, tuve la oportunidad repetidas veces de recordarme a mi misma que las víctimas que sufren en China no tienen tanta suerte como mi marido. Espero que de ahora en adelante seamos capaces de ayudarles a poner fin a esta persecución horrible, grosera y sangrienta que ocurre en China”. Sra Roswitha Wang Moritz.