He aquí una persona que trabajaba en un Campo de voluntarios del Tsunami en Pang Nga, en Tailandia, le escribió una carta a su amiga, que practica Falun Gong, y le preguntó si conocía a alguien que pudiera enseñarles la práctica de los ejercicios de Falun Gong allí. Intercambiaron varios e-mail y el practicante se enteró de más detalles. Cuatro practicantes entonces decidieron ir al campo de voluntarios.
Los practicantes explicaron los hechos sobre Falun Gong y doce voluntarios vinieron para aprender los ejercicios. Todos ellos encontraron que Falun Gong era una práctica maravillosa.
Uno de los voluntarios es un abogado de Nueva York. Me dijo: «Sabe, vi numerosas actividades de protesta, pero ninguna tan eficaz como sus exposiciones en Nueva York.» Dijo haber hablado con los practicantes allá y sentido la naturaleza benévola de Dafa. Era feliz de haber acabado por aprender los ejercicios de Falun Gong.