Historias antiguas acerca de ser un buen vecino
 

Historias antiguas acerca de ser un buen vecino

Al vivir en sociedad, cada uno tiene que interactuar con los otros. La cultura tradicional china pone el acento sobre la virtud y la ética cuando tenemos relaciones interpersonales con los otros, incluidas las relaciones entre vecinos. Como dice el antiguo dicho: "Uno de los grandes tesoros de un país es que hay personas virtuosas quienes son benevolentes con sus vecinos". Otro dicho dice: "Se trata de seguir el Tao, de ayudar a los que soportan dificultades y de tener compasión hacía sus vecinos. Los que siguen el Tao tendrán suerte".

Los antiguos chinos creían que ser benevolente con los otros era un principio básico de la vida en sociedad y que los que hacen buenas cosas a menudo tendrán realmente suerte. Hay muchas historias sobre personas nobles benevolentes y tolerantes con los otros que ayudan a los que tienen problemas. Siguen acontinuación algunas crónicas:

Tao Yuanming eligió vivir en el sur del pueblo
Tao Yuanming (365 – 427 AC) era un poeta de renombre durante la Dinastía Jin. Escribió en un poema: "Pensé en instalarme en el sur del pueblo no porque me gustaban más las casas ahí sino porque escuché que ahí había gente con corazones puros, y quería pasar tiempo con ellos". Había elegido vivir en el sur del pueblo porque le gustan los corazones puros y sencillos de los aldeanos que ahí habitaban.

Tao Yuanming era él mismo una persona con un corazón sencillo. Cultivaba la tierra cada día y escribía poemas para expresar sus aspiraciones. Se contentaba con un estilo de vida sencillo y frugal, y apreciaba vivir de acuerdo con el Tao.

Describió su amistad con sus vecinos en un poema: "Nos reunimos a menudo y cada uno expresa sus puntos de vista abiertamente y francamente. Cuando uno de nosotros descubre un artículo maravilloso, lo leemos juntos, cuando alguien tiene preguntas o dudas, hablamos juntos". Los vecinos se ayudaban mutuamente y tenían una relación harmoniosa, lo que formó un entorno beneficioso ayudando a reforzar sus valores morales.

Sima Hui dio su cerdo de regalo
Sima Hui, de la Dinastía Han del Oeste, era un erudito famoso. Era muy bueno identificando a los jóvenes virtuosos y talentosos. Un día su vecino perdió un cerdo. El hecho era que el cerdo de Sima Hui era muy parecido al cerdo de su vecino. El vecino pensó sin razón que el cerdo de Sima Hui era el suyo. Sima Hui no discutió con él pero le dijo sencillamente: "Si es el tuyo entonces llévatelo".

Algunos días después, el vecino encontró a su cerdo perdido. Se sintió avergonzado y devolvió el cerdo a Sima Hui. Este último le consoló diciéndole que era común cometer tales errores entre vecinos. Además, Sima Hui le agradeció por haberse mostrado comprensivo y por haber estado dispuesto a corregir sus errores. El vecino se conmovió. Más tarde las gentes llamaron a Sima Hui "El Sr. Espejo de Agua". Era un cumplimento por tener un carácter puro y recto.

Zi Rudao era caritativo con sus vecinos
Zi Rudao de la Dinastía Yuan vivía en la región de Qihe, en la aglomeración de Dezhou, en la Provincia de Shandong. Estaba siempre feliz de hacer cosas buenas y era conocido en su país natal por su amabilidad. Un compañero suyo de Qihe y otros aldeanos más eran tan pobres que no tenían suficiente para sobrevivir. Zi Rudao dio a cada uno un terreno agrícola, así pudieron alquilar la tierra a los campesinos para ganar un poco de dinero. Cuando estas personas fallecieron Zi Rudao reivindicó la tierra. Un año después, mientras la peste se propagaba, se decía que había una variedad de melón que curaba la enfermedad ayudando a sudar mucho. Zi Rudao compró muchos de esos melones además de otra comida, y se arriesgó contraer él mismo la peste yendo a distribuirla puerta a puerta en la región contaminada. Salvó así a mucha gente.

A veces daba la harina y las vainas de su kaoliang (sorgo chino) a los necesitados en primavera. Les permitía devolverle el dinero después de las cosechas sin pedir interés. Si un año las cosechas eran pocas y la gente no tenía suficiente para devolverle el préstamo, Zi Rudao quemaba el recibo. Decía a menudo a su familia: "Acumular cereales es prepararse para el hambre futuro. Sin embargo, si tenemos un año de malas cosechas, tenemos que ayudar a nuestros vecinos menos afortunados".

Yang Zhu vendió su burro
Yang Zhu de la Dinastía Ming (1368 – 1644 AC) era el jefe de la Tabla de los Ritos. Paseaba a su burro dentro de la corte real o en todas las otras partes por donde fuese. Quería mucho a su burro. Cada día de vuelta de la corte real, daba de comer él mismo a su burro y lo cuidaba muy bien.

El vecino de Yang Zhu era un hombre mayor. Tuvo un hijo con su esposa con casi 60 años. La pareja estaba feliz, porque no habían tenido un hijo hasta que fueron mayores. Sin embargo el bebé lloraba sin parar cada vez que escuchaba rebuznar al burro, lo que molestaba mucho a la toda familia. El vecino no se atrevía a decírselo a Yang Zhu porque era un funcionario de alto rango. Sin embargo, como al niño le molestaba y no podía comer bien, la pareja decidió hablar con Zhu. Yang Zhu vendió de repente su burro sin dudar. Desde entonces, que sea a la corte real o por otro sitio, se iba caminando.

Los dichos antiguos dicen: "Una persona es auténtica sólo si su espíritu es benevolente". "Tened buenas relaciones con vuestros vecinos", y "Una persona es virtuosa sólo si cada una de sus palabras y cada uno de sus actos están hechos y dichos para el bien de los otros". Estos dichos nos dicen que debemos utilizar el Tao y un sentido de la rectitud como criterio para juzgar las cosas. Tenemos que ser estricto con nosotros y tolerantes con los otros. Debemos tener un corazón de bondad y de simpatía y tener la voluntad de hacer caso de los otros, de ofrecer nuestra ayuda a los otros y tener consideraciones para los otros como si estuviéramos en la misma situación que la persona que intentamos ayudar.

Eso es la cultivación de los valores morales individuales y un medio de influenciar a los otros para que sean buenos. Haciéndolo así, nuestra sociedad será harmoniosa, llena de relaciones interpersonales amistosas, lo que es una fundación para la justicia social.

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