Prisionera de 65 años relata sus torturas en un pedazo de tela

"Escribo esta carta en condiciones extremas en la cárcel de mujeres de la provincia de Heilongjiang. Es difícil para la gente libre imaginar lo difícil que es terminar este escrito. Tengo que escribir cada palabra en este pedazo de tela. Mientras tanto, tengo que evitar ser detectada por los internos que monitorean”. Cada minuto aquí es la acumulación y continuación de los crímenes del mal"

Una denuncia penal escrita por la señora Li Wenjun, de 65 años de edad, practicante de Falun Gong de la ciudad de Harbin, provincia de Heilongjiang

La Sra. Li fue detenida en mayo de 2012 por practicar Falun Gong, una práctica de meditación perseguida por el régimen comunista chino. Posteriormente fue condenada a cinco años de prisión.

Ella se quejó de su tortura a las autoridades de la prisión muchas veces, pero nunca recibió una respuesta. Luego logró escribir sus quejas en un pedazo de tela que logró sacar de la cárcel de contrabando para compartirla con el público. También pidió una investigación sobre el abuso generalizado y la tortura a practicantes de Falun Gong detenidos en custodia por el estado en toda China.

El siguiente es un extracto de su narración personal sobre la tortura en la prisión de mujeres de Heilongjiang.

Golpeada y privada del sueño

Me llevaron al Grupo 4, Sección 9 de la prisión para mujeres de la provincia de Heilongjiang, el 7 de noviembre de 2012. Había 12 personas detenidas allí. Los guardias asignaron a dos de ellos, Chen Xue Hui y Ren Wenxin, que se turnaban para monitorearme.

Ellos no me dejaron dormir por la noche y me obligaron a permanecer sentada en un "pequeño taburete". Ellos me maldijeron y me golpearon en cuanto me quedé dormida. Chen usó un palo duro para introducirlo en mis narices. Ren me abrió los párpados y me pellizcó mi boca para mantenerme despierta. Cuando me moví un poco adelante, Ren saltó y pisoteó los dedos de mis pies

Colgada sobre una cama de metal
Diez días después, el 12 de noviembre, utilizaron un cinturón de cuero para colgarme del marco de una cama de metal. Envolvieron cinta alrededor de mi cuerpo, lo que me hacía difícil respirar.

Me sentía asfixiada por la noche y les pedí que me quitaran la cinta. No escucharon y continuaron golpeándome en el pecho, los brazos y la cabeza. Me pusieron cinta para taparme la boca y continuaron golpeándome y maldiciendome las próximas 12 horas.

Utilizada como "Saco de boxeo"
Desde el momento en que yo estaba colgada a la estructura de la cama, los 12 presos en la celda se turnaron para golpearme. Me trataron como un saco de boxeo. Me maldijeron, me tiraron del pelo, me golpearon la cabeza, me abofeteaban, me golpearon, me patearon, y echaron agua fría sobre mi cabeza.

Durante el día, me observaban juntos. Tan pronto como cerraba los ojos, todos ellos se reunían a mi alrededor. Por la noche, se turnaban para vigilarme.

Alimentación forzada y prohibido el uso del inodoro
No se me permitió usar el inodoro después de que me colgaron. En el cuarto día, 15 de noviembre mi vejiga me dolía como si estuviera siendo cortada por un cuchillo, y no podía orinarme en mis pantalones. Luego mis pantalones de algodón acolchado se empaparon con la orina.

Durante cuatro días consecutivos, no pude comer, beber, dormir, o usar el baño. Sin embargo, todavía me sometían a la alimentación forzada como forma de tortura.

Alegaron que ellos lo hacían por consideración, por lo que no me podían mantener con hambre. Luego comenzaron la alimentación forzada juntos. Unas pocas personas a la fuerza me presionaban hacia abajo, mientras que los otros me tomaban del pelo y la cabeza hacia atrás. Una enfermera insertaba un tubo de plástico en mi fosa nasal mientras me insultaba.

Les pregunté: "¿Dónde debo ir ya que no me permiten usar el baño?" Ellos gritaron, "¡Hágase en los pantalones!"

Todos los presos en la celda continuaban insultándome por mis pantalones empapados de orina. En el sexto día, tuve alucinaciones y me sentía débil por todas partes.

Sentada en "pequeño taburete" y colgada
A finales de febrero de 2013, me trasladaron del Grupo 4 al Grupo 2 de la Sección 9. Una vez más, comenzaron a obligarme a sentarme en un "pequeño taburete". Me golpearon e incluso me arrancaron los botones porque me negué a seguir su órdenes.

Los guardias vinieron y me esposaron nuevamente al marco de la cama. Las esposas cortaron mi circulación. Cuando grité para que me quitaran las esposas, sellaron mi boca con un paño. En la misma tarde, me pusieron en una pequeña celda aislada.
Quince días después, me trasladaron al Grupo 11, donde el procedimiento de la tortura era la misma. Yo estaba de nuevo obligada a sentarme en un "pequeño taburete" y colgada al marco de la cama.

Encerrada en Aislamiento, obligada a hacer mis necesidades en una pequeña caja de plástico

No había calefacción en la celda aislada, por lo que me dejaron tiritando.

La celda tenía un piso de cemento con cadenas de hierro y anillos. Me colocaron entre las cadenas que unían a los anillos en el suelo. Era imposible para mí colocarme de pie o estar o en cuclillas.

Había un pequeño orinal en el interior, pero no se me permitió usarlo. En su lugar, prepararon una pequeña caja de plástico en el suelo como orinal. Fue difícil para mí utilizar mis pies para moverla a mi lado. Basta pensar, que no podía ponerme en cuclillas o de pie, y mientras tanto, estaba esposada. Era tan doloroso usar la caja de plástico para hacer mis necesidades.

Alimentación forzada con concentrado de agua salada, cereal de ajo
A principios de julio de 2013, me pusieron de nuevo en un pequeña celda aislada. Me alimentaron a la fuerza dos veces al día, una en la mañana y otra en la tarde.

El líder del Grupo Tang Xuejian dijo: "Te alimentaremos con algo nutritivo, ya que no comes alimentos". Agregó cereales de ajo y vertió la sal concentrada en el agua de arroz, luego me alimentaron a fuerza.
Después de haber estado en huelga de hambre durante muchos días, mi estómago no podía absorber el ajo y la sal. Vomité, y la mezcla salpicó sus ropas. Corrieron me golpearon y me patearon juntos. Teng tomó el agua de arroz que quedaba y la echó sobre mi cara y cabeza.

Cada vez que me alimentaban a la fuerza, el líder me pateaba con sus botas, mientras Teng tiraba de mi pelo. Las reclusas me empujaban hacia abajo aun asi, mientras tanto mis manos estaban esposadas.

Testigo de crueles torturas
En la prisión de la provincia de Heilongjiang para Mujeres, los guardias torturan a los practicantes de Falun Gong para obligarnos a escribir cuatro declaraciones: una de arrepentimiento, una de separarse de Falun Gong, una garantía de no practicar Falun Gong nunca más, y otra para denunciar a Falun Gong.

Las secciones 9 y 11 fueron utilizadas como bases para los practicantes "de transformación". La prisión estableció dos equipos para torturarnos: "Equipo de Ataque" y el "Equipo de Fortalecimiento".
Los miembros del equipo se componen de guardias y otros reclusos.

“Equipo de ataque”

Tan pronto como un practicante de Falun Gong era llevado a la prisión, era puesto bajo el Equipo de Ataque, donde los guardias y reclusos se turnaban para ver cada acción. No se nos permitía cerrar los ojos ni hablar. Tuvimos que sentarnos derechos y poner nuestras manos sobre las rodillas. Nos sentamos allí todo el día y toda la noche. Una vez que nos dormíamos, ellos nos patean y golpean.

“Equipo de fortalecimiento”
El Equipo de Fortalecimiento fue diseñado para lavar el cerebro de los practicantes que no podían soportar la tortura y se comprometían a renunciar a su fe, porque los funcionarios de la prisión tuvieron miedo de que tales practicantes reanudaran su práctica.

En virtud de este equipo, los practicantes se vieron obligados a ver vídeos de propaganda por la mañana y hacer el trabajo esclavo por la tarde.

Varios ejemplos de tortura de otros practicantes

He sido testigo de muchos casos de practicantes de Falun Gong siendo torturados en la prisión.
Un día, a finales de febrero de 2013, la señora Li Yaoguang, que había sido obligada a renunciar a Falun Gong bajo tortura, anunció que estaba arrepentida de su renuncia. Los guardias la torturaron de 8:00 de la tarde hasta las 3:00 de la mañana siguiente. Sus gritos indignados se podían escuchar claramente. Estaba atada con gruesas cuerdas con los brazos y piernas extendidas a un marco de cama de metal. Su cabeza caída, y su boca estaba sellada con cinta adhesiva.

Los dedos de los pies de la Sra. Sun Wuhu se fracturaron, y los huesos de la espalda se doblaron e hincharon por los golpes.

Sra. Tan Guiying fue colgada durante muchas semanas. Sus manos y brazos perdieron la sensación después de que la bajaron.

Qi Yaru era incapaz de ingerir alimentos después de haber sido torturada.
Sra. Li Xuejun sufrió un derrame cerebral y quedó paralizada. Ella ya no podía cuidar de sí misma.

La Sra. Gang Fengqing, de unos 60 años, fue atada a una cama durante más de un mes. Sus piernas se pusieron negras y púrpura.
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Muchos de los practicantes antes mencionados, incluyendo la señora Li Wenjun, siguen sufriendo la tortura de manera regular. Hacemos un llamado a la gente a correr la voz acerca de estas terribles experiencias e instar a las autoridades a investigar y detener el maltrato a los practicantes de Falun Gong en China

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