Carta abierta al presidente Obama: Apoye a Falun Gong en China

La actual crisis del régimen chino ofrece a los Estados Unidos una oportunidad histórica
 

Practicantes de Falun Dafa en Nueva York, el 12 de mayo de 2012 (Jeff Nenarella/La Gran Época)

Estimado Presidente Obama:

Todavía hay tiempo –pero no mucho- para que cambie su posición respecto al Partido Comunista chino. En la batalla entre el bien y el mal no hay espectadores.

La mafia que ha aterrorizado a su propia gente durante 60 años está llegando a su etapa final. Más de 115 millones de miembros del Partido Comunista, la Liga Juvenil, y los Jóvenes Pioneros, han renunciado a sus membresías y a sus corazones. Disturbios civiles y voces disidentes forman una creciente marea que el corrupto aparato de seguridad no puede detener.

Los ciudadanos chinos no pueden tolerar más a un régimen responsable de la muerte no natural de más de 80 millones de personas, y tampoco debiera hacerlo su administración, de cara a las evidentes, y sin precedentes, violaciones de derechos humanos que el régimen ha perpetrado.

Reportajes de diversos medios de comunicación a menudo han descrito esta serie de eventos -incluyendo el intento de deserción del ex jefe de policía Wang Lijun en el Consulado de EE.UU. en Chengdu, quien reveló el plan del ex jefe del partido de Chongqing, Bo Xilai, y el Jefe de Seguridad Nacional, Zhou Yongkang, de llevar a cabo un golpe de Estado, etc.- como instancias de una lucha interna entre los funcionarios de alto nivel dentro del Partido Comunista chino (PCCh), pero la historia, en realidad, no es tan simple.

Como sabe, en julio de 1999, Jiang Zemin tomó la fatídica decisión de perseguir a decenas de millones de practicantes chinos de Falun Gong. Lo que siguió fue una campaña de terror, encarcelaciones, mentiras, torturas y matanzas a una escala nunca antes vista en el mundo. Es una campaña que enfrenta al mal en su estado más puro contra gente que no tiene aspiraciones políticas y que sólo aspira a ser buenas personas.

El terrible y culminante logro de esta persecución es que dicho régimen pudo perfeccionar sus técnicas para sustraer los órganos de los practicantes de Falun Gong -estando aún ellos con vida-, matando así a miles de personas, a cambio de beneficios económicos; todo ello con la bendición de los altos funcionarios que lideran el Politburó.

A lo largo de su historia, Estados Unidos ha tomado buenas y malas decisiones cuando ha decidido apoyar a uno u otro grupo, por poder político, en tierras extranjeras. Ahora, la elección va más allá de dos grupos persiguiendo el control. Es elegir abierta y claramente entre aquellos que promueven la tortura y genocidio y aquellos que desean enmendar los errores cometidos y salvar a su nación. En un nivel más alto, es una elección entre el bien y el mal, el tipo de elección que una generación puede hacer sólo una vez.

El asunto de Falun Gong es el punto de esta tensa batalla. Las diferentes facciones han apostado sus vidas y carreras tanto para un lado como para el otro. La victoria para los que apoyen a Falun Gong será una victoria para toda la gente buena de China y para todos los grupos y organizaciones espirituales que han sido reprimidos y brutalizados desde 1950. Estados Unidos puede estar del lado de esta gente (Falun Gong), o puede calmar al PCCh y caer en su trampa, manteniendo el apoyo hacia este malvado y tiránico régimen sin futuro, haciendo nada. Si alguien está haciendo algo incorrecto y uno se sienta al lado y deja que ello ocurra, su inacción es inmoral. Éste no es usted. Esto no es lo que las personas de este gran país -el que usted representa-, son.

En este momento, estas son algunas cosas que usted puede hacer concretamente:

  1. Dar a conocer al Presidente Hu Jintao y al Primer Ministro Wen Jiabao que usted apoya los esfuerzos por corregir y enmendar los agravios cometidos en contra de los practicantes de Falun Gong desde 1999.
  2. Apoyar todos los juicios en contra de Jiang Zemin, Zhou Yongkang, Bo Xilai, (y otros) en EE.UU. y en otras cortes internacionales.
  3. Declarar pública, claramente y sin ambigüedades, que la persecución a Falun Gong en China viola numerosos derechos humanos fundamentales y que debe cesar de inmediato.

Le rogamos que actúe rápidamente, debido a que la situación en China es dinámica y se mueve a una velocidad imprevista. La velocidad con la que la Unión Soviética cayó es un ejemplo reciente.

Cerca de 7.000 practicantes de Falun Gong de todas partes del mundo se reunieron en Nueva York este último fin de semana para celebrar los 20 años de la introducción pública de esta práctica en China, así como para pedir pacíficamente el fin de los 13 años de persecución. Ellos celebrarían el paso adelante que usted estaría dando en este momento.

Sería aún más grande la celebración de las decenas de millones de personas buenas en China, quienes sufren desde hace ya 13 años, simplemente por esforzarse en mejorar su salud y su carácter, siguiendo los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia en sus vidas cotidianas.

Su legado y el destino de millones de inocentes se encuentran en la balanza. La elección es suya. Le pedimos que haga lo que es correcto.

Sinceramente,

Alan Adler


Director 
Ejecutivo de Friends of Falun Gong

Esta es una versión revisada de la carta publicada en la página web de Friends of Falun Gong ( fofg.org).

Artículo original disponible en: http://www.lagranepoca.com/24314-carta-abierta-al-presidente-obama-apoye-falun-gong-china

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