Suiza: El Senador suizo Ueli Leuenberger dio un discurso durante la rueda de prensa en contra de la persecución celebrada por los practicantes de Falun Gong en la Plaza de las Naciones delante de la sede general de las Naciones Unidas.


Señoras y Señores:

Aquí les quiero manifestar mi apoyo por sus esfuerzos dedicados a mejorar los derechos humanos en China. Además quiero manifestar mi apoyo hacia todas las mujeres y hombres de todo el mundo que luchan por ellos.

Una persona que discrimina, reprime, persigue y tortura física y psíquicamente a otras personas pertenecientes a un grupo político, filosófico o religioso, debe ser protestada y criticada por todo el mundo.

Desafortunadamente, el respeto hacia los derechos humanos, las libertades de expresión y las libertades de asociación siguen frecuentemente cediendo paso ante los beneficios económicos y lúdicos.

Me di cuenta de que, cuando mayor es el mercado de un país, el tema de derechos humanos es más despreciado, porque la otra parte no quiere enfurecer a su gran colega económico para que no le cierre su atractivo mercado.

Si no es así, ¿cómo explicaríamos la actitud de las autoridades francesas ante los practicantes de Falun Gong durante las cabalgatas del año nuevo chino en París? ¿Cómo explicaríamos la marcha atrás de algunos políticos suizos cuando les mencionan el tema de derechos humanos en China? Estamos enfrentando una cruel realidad: en los diálogos bilaterales entre Suiza y China, ¡el progreso de los derechos humanos es muchísimo más lento que los procesos comerciales!

¿Cómo interpretaríamos los “enormes esfuerzos” de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dedicados en contra de la persecución a Falun Gong?

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es eso, universal. A nivel mundial, el respeto hacia ella no sólo debe ser considerado como normal, sino que es más, es una obligación.

China es un gran país. Una China que respeta los derechos humanos no sólo incrementará su peso en el mundo sino que demostrará todavía más su grandeza.

Ayer, el Congreso Popular chino decidió incluir el respeto hacia los derechos humanos en la Constitución, ahora bien, deben de existir cambios y actuaciones sustanciales.

Señoras y Señores, espero que sean todavía más fuertes y valientes, sigan sus luchas pacíficas y obtengan más éxitos. Les aseguro que al igual que ustedes, mi corazón está junto con todas las personas víctimas de violaciones de los derechos humanos, no sólo en China, sino en todo el mundo.

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