CIFG: Cinco años en la calle 42


Frente al Consulado chino en la calle 42, las personas de Nueva York en protesta pacífica por la supresión en China de su grupo de meditación Falun Gong. Ellos han estado protestando semanalmente durante cinco años.
NUEVA YORK – El cemento en la calle 42 no es menos frío o menos duro. Pero no lastima más las piernas de Wesley Wang; su pequeño cuerpo ha crecido acostumbrado a eso por estar continuamente sentado. Es el recuerdo de su padre lo que lastima.

Wesley no ha visto a su papá por cerca de tres años. Este es el tiempo que ha pasado desde que el padre de Wesley fue apresado e incomunicado en China por sus creencias. Su papá practica Falun Gong.


Wesley no ha vivido una vida normal de un niño – sin jugar a la pelota con papá o ser cargado en su espalda - es una tragedia similar a la que están atravesando millones de niños en China, donde la práctica de Falun Gong es actualmente suprimida violentamente.

Y es debido a esto – una persecución tan severa que algunos abogados de derechos humanos la llaman “genocidio”- que Celia y Wesley se congregan con otras personas todas las semanas en la calle 42 y se sientan en una protesta pacífica frente al Consulado chino.

Una tragedia golpea en casa

Las protestas comenzaron en julio de 1999. Fue en ese mes que una figura llamada Jiang Zemin, posteriormente jefe del Partido Comunista chino, prohibió la práctica de Falun Gong en China, iniciando una campaña que busca – en las palabras de Jiang – “erradicar” el conocido grupo. En ese momento se estima que 100 millones de personas practicaban Falun Gong.

Siendo una práctica apacible y apolítica y similar al Tai-chi, Falun Gong fue vista por los ojos de Jiang como “un objetivo fácil”. Lo que Jiang pudo haber pensado es que si lo erradicaba rápidamente, le permitiría “demostrar y solidificar el poder del gobierno chino”, de acuerdo al Washington Post, muchos piensan que Jiang ha llegado a resentirse por la popularidad de la práctica transmitida en un nivel fundamental.

Seguidores de Falun Gong en New York sintieron la gravedad de lo que estaba pasando y se encaminaron hacia la calle 42.


Christina Chai sostiene una foto de su madre, quien ha sido torturada en una cárcel en China.
Scott Chinn, un alto y robusto programador de sistemas que vive en Manhattan, fue uno de los primeros protestantes. Aunque no es chino, Chinn sintió el llamado a tomar una acción.

Uno de esos amigos es Christina Chai.

La madre de Chai, una medico-técnica que vive en China y practica Falun Gong, desapareció dos años atrás. Su familia en China después se enteró que ella había sido ilegalmente detenida en uno de los campos de trabajos forzados que son administrados por el gobierno, y que había sido torturada.
Además de ser sometida a trabajos forzados, se sabe que la madre de Chai ha sido desvestida por los guardias y sumergida completamente en excremento y agua de desagüe. Ella también ha sido sometida a descargas eléctricas. Ella cumple 61 años de edad este año.

“El trauma fue inimaginable,” dice Chaid, suspirando.

El grupo de personas en la calle 42 estuvo un poco desorganizado al principio, afirman los participantes. Hubo improvisadas conferencias de prensa, peticiones a los oficiales consulares, demostraciones masivas de ejercicios y meditación mostrando el espíritu pacífico de Falun Gong.

“Nadie sabía que hacer al principio,” afirma Lana Han, una abogado de Manhattan. “Nosotros sólo sabíamos que teníamos que estar allí, y decirle al consulado que lo que estaba pasando en China estaba completamente equivocado.”
“Y creo que ellos lo sabían también.”

Más que algo simbólico

Si se supone que los oficiales consulares deben representar a la población, ellos no están cumpliendo con sus obligaciones.

“Cada vez que hemos tratado de hablar con ellos, de enviar una carta –o cualquier otra cosa- ellos ni siquiera nos toman en cuenta… Si les estamos diciendo acerca de las torturas y las cosas terribles que están pasando en China, tu pensarías que ellos querrían saber e investigar para solucionar el problema.”
Pero esa desidia no es solamente para salir bien librados, afirman las personas. Si no más bien esto obedece a un problema mucho mayor: complicidad.
Liam O’Neill sí lo sabe.

La policía encontró a tres oficiales consulares espiando, nada más ni nada menos que en la propiedad de O’Neill y muchos otros activistas de Falun Gong en la zona rural del alto Nueva York. Los vehículos consulares Lincoln Town con sus placas diplomáticas, eso es algo que difícilmente puede pasar desapercibido en las calles de ese condado. Un informe policial identificó a los tres como Liu Pingjun, Xu Shaozong y Cong Wu.

“Esto es serio,” comenta O’Neill levantando el tono de voz. “Y no es un incidente aislado. Por eso es que el FBI se involucró.”

Funcionarios consulares han presionado activamente a los gobiernos locales para que retiren el apoyo a Falun Gong. En una ocasión el embajador chino fue demasiado lejos, sugiriéndoles que legislaran en contra del grupo.

Muchos representantes del gobierno han recibido del consulado cantidades de materiales de propaganda denunciando a Falun Gong.

De acuerdo a un informe del Newsday, el régimen chino “persiste obstinadamente en terminar con ese popular movimiento de meditación” se puede sentir aquí en Nueva York. Los oficiales chinos han conducido “seminarios” en Manhattan incitando en los inmigrantes chinos locales a oponerse al movimiento.”
El Newsday reportó que en una sesión el entonces cónsul general Zhang Hongxi dijo a su audiencia que “los inmigrantes que no son ciudadanos americanos deben obedecer las leyes chinas, las cuales vetan a Falun Gong.”

Mientras tanto, algunos en Nueva York, tales como Wai Lind Lam de 56 años de edad, han sentido los efectos de la campaña de odio del consulado.

Cuando Lam participó en un desfile de Falun Gong en el barrio chino hace dos años, un grupo de rufianes –contratados por el consulado, según dos testigos- trataron de prender fuego a su cabello.
Antes de la persecución en China, estos incidentes no sucedían.

Aunque llueva o caiga nieve


Vigilias con velas han marcado terribles momentos en China, tales como arrestos masivos y asesinatos. Algunas veces los manifestantes permanecen durante toda la noche.
Cuando el grupo Falun Gong se dio cuenta de que el Consulado no era muy receptivo, ellos empezaron a pensar en grande.

“Nos dimos cuenta de que necesitamos hacer conocer a toda la gente alrededor del mundo que es lo que está pasando,” Dice Chinn. “Queríamos informar al público”

Con esto, los congregados en la calle 42 crecieron en tamaño y variedad.
Hubo huelgas de hambre; la vigilia de seis días; exhibiciones antitortura; marchas; conferencias de prensa; e inclusive espectáculo de títeres.

En el 2001, un grupo de mujeres mayores chinas-americanas – “tías,” como se les dice cariñosamente – decidieron estar presentes todos los días frente al consulado.
“El consulado estaba tratando de satanizarnos. Ellos estuvieron repartiendo a los visitantes del edificio literatura de odio y tratando de poner a la gente en contra de nosotros”. Qi Zhang, una del grupo, lo expresó a través de un intérprete.
“La gente salía del edificio y nos miraba de manera diferente.”
Las mujeres empezaron a preparar hojas informativas y panfletos detallando la supresión en China y describiendo a Falun Gong. La mayoría de los materiales fueron pagados con dinero de nuestros propios bolsillos.
Durante los últimos tres años, bajo la lluvia, nieve o granizo, las tías han venido todos los días. “Esto no ha sido fácil”, dice Qi Zhang.
Mientras tanto, mas allá de la calle 42, un creciente contingente de practicantes de Falun Gong de Nueva York han hecho de esto una prioridad para alertar a la gente.
Las actividades han comprendido desde clases gratuitas en los centros YMCA y de retirados, hasta ferias en las calles, campañas de salud, desfiles y marchas en la ciudad. El grupo se ha presentado a las autoridades de la comunidad, dando presentaciones al Departamento de Policía de Nueva York, e incluso talleres de salud en algunas de las compañías más prestigiosas.

Resplandores de esperanza


Desfiles exhibiendo la cultura tradicional china, han sido una de las formas en que la comunidad se ha involucrado.

Un siempre creciente coro de voces para estar reconociendo la causa.
No hace mucho tiempo atrás el Consejo de la ciudad de Nueva York elogió a los miembros de Falun Gong publicando una citación oficial “en reconocimiento a sus enseñanzas de paz y espiritualidad, y por su coraje y perseverancia frente a la opresión de la República China.”

La citación tuvo en consideración los esfuerzos locales, afirmando que el grupo “había contribuido incansablemente a los servicios comunitarios en la ciudad de Nueva York.”
En un corto período de tiempo el reconocimiento había crecido, con la Asamblea del Estado de Nueva York publicando una proclamación similar y los municipios de Brooklyn, Bronx y Queens, cada uno declarando una “Semana de Falun Gong.”

Volviendo a la calle 42, el incremento de conciencia de lo que está pasando ha aumentado el número de congregados a lo largo de los años. Durante algunos sábados por la noche – cuando se congregan semanalmente – el número de participantes se cuenta en cientos.
También ahora, los gestos de apoyo son más comunes.

“Yo me crucé con un grupo de mujeres mayores el otro día y me dijeron: ‘¡Nosotras rezamos por ustedes todos los días!’, dice Ben Freed, que asiste regularmente a la calle 42 y es estudiante en el Duke Ellington School of the Arts. “Esto fue realmente conmovedor.”
Las muestras de apoyo han venido en diferentes formas y maneras, desde cartas de apoyo hasta tazas de café o té.
En una ocasión las tías abrieron sus ojos después de meditar bajo una fuerte lluvia y descubrieron que alguien les había dejado a cada una de ellas una variedad de equipos nuevos para la lluvia.
Y algunas veces, ha parecido casi como una ayuda del cielo.

Tal como el año pasado, cuando un carro perdió el control y chocó de bruces en el Consulado. El choque destrozó más que solamente ventanas.
“El auto fue directamente hacia una caseta que mostraba una propaganda anti-Falun Gong,” Noah Parker, de Queens afirma. “Nosotros estábamos atónitos.”
Nadie salió lastimado del accidente.

Miembros del grupo afirman que las cosas están mejorando en China, lento pero seguro.
E inclusive empleados del consulado parecen estar cambiando. Muchos, en privado, se han acercado a los manifestantes queriendo saber más. Otros han buscado conversación mientras estaban afuera fumando un cigarro.

Para Amy Lee de Forest Hills, los vientos del cambio fueron sentidos cuando su hija, Luo Meng, finalmente escapó de China para reunirse con Lee aquí en Estados Unidos. Lee había sido separada de su hija cuatro años atrás cuando Lee fue arrestada y puesta en prisión en China por practicar Falun Gong.
El pequeño Wesley Wang espera que algún día su padre sea uno de los liberados.
“Lo extraño. Espero que pueda verlo pronto,” nos comparte Wesley
Hasta ese día, Wesley seguirá concurriendo a la calle 42. Y otros estarán allí, sentados con él.


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REPORTE- 30 de diciembre, 2004
Centro Informativo Falun Dafa, www.faluninfo.net/sp/


Trasfondo

Falun Gong, también conocido como Falun Dafa ( Falun Dafa ) , es una práctica de ejercicios y meditación que incluye las enseñanzas basadas en los principios universales de “Verdad-Compasión-Tolerancia.” Es una práctica que fue enseñada en privado durante miles de años antes de ser brindada al público en 1992 por el señor Li Hongzhi. Falun Gong está arraigado en la cultura China, pero es muy particular y distinta de otras prácticas en China, tales como el Budismo y el Taoísmo. Desde su introducción en 1992, rápidamente se divulgó de boca en boca por toda China y ahora se practica por el mundo entero en más de 60 países.
Como resultado de una encuesta realizada por las autoridades gubernamentales, donde se determinó que más de 100 millones de personas estaban practicando Falun Gong en China, el presidente Jiang Zemin prohibió la pacífica práctica en julio de 1999 (reportaje). Temía que cualquier cosa que no fuera el Partido Comunista, les tocara el corazón y la mente a más ciudadanos. No pudiendo lograr desbandar el espíritu de los millones de personas cuya salud mejoraba y cuya vida cambiaba de manera positiva después de Falun Gong, el régimen de Jiang intensificó su campaña de propaganda para voltear la opinión pública en contra de la práctica, mientras se dedicó silenciosamente a encarcelar, torturar e incluso a asesinar a quienes lo practican.
El Centro Informativo Falun Dafa ha verificado los detalles de 1157 muertes (reportaje/fuentes) desde el inicio de la persecución de Falun Gong en China, en 1999. Sin embargo, funcionarios en China reportan que el número actual de muertes sobrepasa los 1.600, mientras que fuentes expertas creen que la real cantidad es mucho mayor. Cientos de miles han sido detenidos, mientras que otros 100,000 han sido sentenciados a campos de trabajos forzados sin derecho a proceso legal.


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