¿Para quién estudiamos?

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Hoy día, muchos profesores repiten a sus alumnos: «Deben ser responsables, así obtendrán buenas notas y serán capaces de ir a una buena universidad, encontrar un buen trabajo y llevar una vida decente y estable». Considerando esto a primera vista, este consejo anima a los alumnos a cumplir fines que parecen concernir sólo al alumno pero, en realidad, tiene implicaciones mucho más amplias. Su estudio, su atención al detalle y sus esfuerzos, todo le destina no sólo para inscribirse en la universidad, sino que también es la ocasión de tener en el futuro un buen trabajo y una vida confortable; son las razones por las cuales ustedes verdaderamente estudian.

Pero, ¿estarán motivados para continuar nuevos estudios cuándo hayan alcanzado los primeros objetivos? Por muy ricos que sean, por muy elevado que sea su estatus social en la vida y excepcional su agudeza física y mental, ustedes tendrán problemas y conflictos en los cuales experimentarán pruebas y sufrimientos. Entonces, ¿pueden los estudios ayudarles a hacer frente a estos problemas y resolverlos?

Observemos la antigua cultura china, a como era la educación durante la dinastía Xia, Shang y Zhou. Todos los niños de ocho años de edad, hijos de reyes, de personas nobles, de funcionarios o de personas comunes, estaban autorizados a ir a la escuela elemental. Las clases en la escuela elemental enseñaban el comportamiento y la cortesía de base en la vida diaria, como el cuidado de las plantas, la limpieza, a ocuparse de asuntos corrientes, a hacer concesiones en una disputa y situaciones similares. También debían estudiar, entre otros temas, la música, el tiro con arco, cómo conducir vehículos imperiales, los caracteres literarios y la aritmética. A la edad de 15 años, los mejores alumnos iban a una universidad para emprender estudios relativos a «la búsqueda de la verdad más elevada», «su estado espiritual», «su cultivación» y a «los gobernantes». Esto suponía investigaciones en las funciones inherentes de las cosas, la experiencia de la utilización del cuerpo y del espíritu, la práctica de ser una persona con principios morales elevados y una comprensión profunda del comportamiento recto del hombre. Para el gobierno justo de un estado, utilizaban los resultados de sus propios estudios para tratar entre personas, las relaciones en los dominios de los señores feudales y las relaciones entre dirigentes, ministros y gente común.

Nuestra cultura china tradicional deriva de ese período y nuestra educación del sistema de esta época. Una historia de cinco o seis mil años. ¡Qué largo período de tiempo!

El gran aprendizaje fue escrito por Zeng Zi. El Maestro Zeng era discípulo de Confucio. La primera frase del libro mostraba la finalidad del estudio: «La Vía del gran aprendizaje implica manifestar virtud, cambiar a la gente y conformarse con el bien más elevado». Esto significa que los caminos y los fines del gran aprendizaje eran eliminar las nociones postnatales y los deseos, conectarse a la moralidad pura e innata que se nos engendró al principio y mantener un proceso diario de renovación y mejoramiento de nosotros mismos, creando cada día un nuevo ego. Haremos esto hasta que logremos alcanzar un mundo con una moralidad más profunda y con normas para todas las cosas; es decir, una mayor bondad y los principios más elevados que impregnan cada cosa.

Era el fin que las personas del pasado querían alcanzar estudiando. No estudiaban el mundo más allá de ellos; incluso observando exteriormente, miraban hacia el interior, lo que es exactamente lo contrario de lo que la gente de hoy hace. Por favor, que cada uno piense en esto: ¿cuál es la diferencia entra mirar hacia el exterior y dentro de sí? ¿Acaso lo que aprendemos en clase hoy desempeña un papel instructivo significativo en nuestras vidas de cada día, un papel en el modo en el que abordamos las cuestiones y cómo nos entendemos con otros? Hay una distinción. Mucha gente moderna considera a los antepasados incompetentes e ignorantes de la ciencia, pero lo que estos consideraban como la finalidad de la educación era infinitamente más complejo que el punto de vista de hoy. El estado alcanzado por los antepasados a través de la meditación tranquila comienza ahora a ser comprendido por nuestros estudios actuales en física cuántica, biología cuántica y en la teoría unificada del universo.

He aquí un ejemplo. Muchos tratan familiarmente los caracteres chinos yu y zhou que significan juntos "el universo". Desde la antigüedad, la interpretación de estas dos palabras "yu" se remite a todas las edades, del pasado al presente y “zhou" remitiéndose a las diez direcciones, los cuatro puntos cardinales más lo superior y lo inferior. Yu significa «el tiempo»; zhou significa "el espacio". El universo en el cual vivimos se sitúa en un espacio de tiempo de cuatro dimensiones, entrecruzado por el tiempo y el espacio. Estos conceptos que los antepasados conocían, son todavía relativamente nuevos en la ciencia moderna. No rechacen imprudentemente el conocimiento de nuestros antepasados.

Un medio de exploración de los principios básicos está más cerca que lo que se imagina. Confucio dijo: «El Tao no está lejos de la gente». En realidad, el medio para estudiar cualquier cosa se encuentra más fácilmente en la vida diaria que en los libros. Hay que enfocarlo. El confucianismo mostró un posible camino, que era cultivarse, armonizar con la familia, controlar al estado y luego permitir al mundo entero vivir en paz. Para que quede más claro, esto significa garantizar una relación verdadera entre nosotros, la familia, el estado y el mundo entero. Es una red que se extiende poco a poco, una ascensión gradual como los peldaños de una escalera; una red cada vez más amplia que se construye sobre el precedente más pequeño y donde el centro de la red entera somos nosotros mismos. Es por lo tanto más crucial y básicamente importante empezar por cultivarnos nosotros mismos.

La primera de las relaciones que deben asegurarse son la de los padres y hermanos; esto condujo a la instauración del principio confucionista más tradicional del amor filial y del respeto hacia los padres y hermanos, lo que significa que «un padre debe ser clemente, los hijos deben ser filiales; el hermano mayor debe ser amistoso y el hermano más joven respetuoso». He aquí lo que quería decir «la armonización de la familia». Las familias en el pasado eran numerosas. Habitualmente incluso cuatro o hasta cinco generaciones vivían juntas, con muchos hermanos y hermanas. Así que muchas cosas necesitaban ser estudiadas como: la vida diaria, los campos y los asuntos, los ingresos y gastos, etc. Por otro lado, se debían también administrar correctamente las relaciones y las comunicaciones entre los allegados y los vecinos; se debía tratar las cosas en la sociedad para determinar las relaciones entre el Cielo y la Tierra, las deidades y los antepasados y se debía ayunar durante algún tiempo y hacer ofrendas de sacrificio y así sucesivamente.

Para asegurar la armonía entre todos los miembros de la familia en la distribución de todas las ventajas, se debía aprender a controlar el ego, los deseos y emociones y a mirar hacia dentro cuando uno se enfrentaba con conflictos, justamente como Zeng Zi lo describe: «Practico tres períodos de meditación al día. Uno necesario para purificar y rectificar el espíritu, tratar a la gente con compasión, acumular virtudes morales, corregir cada mala acción y no tolerar nada incorrecto. Una familia puede ser armoniosa solamente de ese modo.

Una vez alguien dijo: «El amor filial es la raíz de toda benevolencia». Es difícil imaginar cómo una persona que ignora cómo mostrar respeto y amor a los padres, a los hermanos y cómo alimentar a su progenie, pueda ser una persona virtuosa e íntegra que se preocupa de lo demás.

Si una persona puede sinceramente armonizar y querer a su familia, hacer para que cada uno en la familia esté satisfecho con su propio papel y hacer que otros cuenten con él siendo libre de ocuparse personalmente de todo, el estatuto de esta persona va a sobrepasar su posición en la familia e incluso va a ser espiritualmente capaz de ser así fuera del ámbito familiar. Solamente de ese modo puede considerar a la familia como un cuerpo entero y poner a cada miembro en un estado de ánimo agradable y satisfacer sus deseos, tolerar sus comportamientos e influir sobre sus opiniones. Nada de esto es posible sin la sinceridad, la amabilidad y la tolerancia; sin tomar la vía del medio y eliminar el comportamiento parcial.


La alegría de la cultivación se alcanza en primer lugar en la familia. Por otro lado, no lo aprovechamos solos, sino que lo compartimos con todos los miembros de la familia.

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