Algunas reflexiones después de un acto navideño

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La Navidad llegó. Había mucha gente en la iglesia y nuestros hijos y sus amigos participaron en un acto tradicional navideño dedicado a los padres, profesores y otros invitados. Los ángeles vestidos de blanco caminaban lentamente. Delante algunos angelitos pequeñitos se cogían del brazo de los angelitos mas grandes, había la estrella sagrada y los tres reyes magos, manadas de ovejas y de pastores. Los niños cantaban, los profesores cantaban, los padres cantaban, una canción después de otra. Mis ojos estaban llenos de lágrimas. Aunque no comprendo mucho el cristianismo y estas canciones, me sentí muy conmovido por la pureza de mi hijo y por la aspiración de buscar lo divino y el deseo ardiente de compasión en lo más profundo del corazón de la gente. Esta aspiración, esta benevolencia, más allá de la búsqueda habitual de uno mismo, del poder y de la reputación, venía de lo más profundo del corazón de la gente.

Pensaba en mi tierra natal en China, donde la gente esta privada de este tipo de aspiración espiritual. Durante la Gran Revolución Cultural, 30 años atrás, toda clase de búsqueda espiritual y de la cultura antigua fueron rechazadas. Se exigió a los budistas, a los taoístas, a los cristianos y a otros que cambiaran su fe, que creyeran en el Partido, sus doctrinas y sus ideales como "el comunismo libera a la gente sobre los que presentan el capitalismo”, y diciendo "el hombre puede definitivamente vencer al Cielo”. Las inmensas campañas de propaganda lavaron el cerebro de la raza entera. Cientos de millones de personas tenían la Antología de Mao en sus manos y cantaban los cantos revolucionarios. Nadie sabe cuántas personas rectas y honestas que se opusieron a esta campaña por su propia conciencia, fueron matadas. Los que pensaban que no habían participado en esta campaña iban a comprender, después de la Gran Revolución Cultural, que nadie en la nación entera se libraba de esta catástrofe.


Hoy en China la persecución del pueblo no ha terminado. En un diario cristiano leí que un sacerdote sueco estaba de visita en China y comprendió que aunque China permitía aparentemente el cristianismo, realmente se limitaba su libertad de creencia. Amnistía Internacional y otras asociaciones de los derechos humanos informó de casos de detenciones o condenas a muerte de cristianos, musulmanes y partidarios de las religiones tibetanas. "Terroristas", "supersticiones" y "sectas perversas" se convirtieron en las últimas etiquetas, crujiendo sobre estas creencias tradicionales y utilizadas con el fin de suprimirlas a discreción. La persecución de Falun Gong se difundió a través del país, hasta el punto de prohibir a la gente mencionar la palabra "Falun Gong”. La responsabilidad del incidente de la autoinmolación ha sido puesta sobre Falun Gong. La propaganda se difundió en la TV día y noche no sólo en China, sino también en las embajadas chinas del extranjero y durante las actividades chinas al otro lado del continente. Según mi amigo que justamente acaba de llegar de allí, dice que incluso los niños en las guarderías deben ver estos vídeos que les dejan congelada la sangre. Con el fin de detener a las personas que practican Falun Gong en las calles, la policía obliga a la gente a maldecir a Falun Gong. Los retratos de su fundador se colocaron de manera desviada en las estaciones de tren y autobús. Si los peatones no lo insultaban o no caminaban sobre la imagen eran considerados como practicantes y los detenían.

Lloré, porque sé que en mi tierra natal, el régimen perverso persigue a la bondad y a la aspiración de lo divino en el corazón de la gente. Falun Gong es un qiqong de cultivación y práctica de la Escuela de Buda, que respeta los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Hace hincapié en la rectificación de su propio corazón utilizando la benevolencia, ayuda a la gente a juzgar las cosas según su propia naturaleza de compasión, a ser responsable consigo mismo y hacia los otros, sin hacer hincapié en cualquier forma, ceremonia o ritual.

De regreso después del acto de la natividad, mi corazón se sentía muy alegre; había oído una melodía transmitida por todas partes en el mundo, la canción de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

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