Estados Unidos: Pasar el fin de semana presentando Falun Gong a la población de Nueva York

Actividades del sábado

El último fin de semana cogí a mis dos niños y fui a Nueva York para presentar Falun Gong a la población de Nueva York. Les había explicado la noche anterior el significado de este viaje. Fue un viaje agradable. Cuando llegamos a Nueva York no nos detuvimos en ningún momento en los semáforos. Mis niños me preguntaron: "¿Mamá, por qué no nos detenemos en los semáforos?". Dije: "Porque hoy hemos venido a dar a conocer a la gente de Nueva York la verdad sobre Falun Gong. Hacemos lo más justo, por eso no nos detenemos en los semáforos".


Pudimos aparcar fácilmente y llegamos al lugar de exposición anti tortura de Falun Gong después de pasar cuatro manzanas. No pude abstenerme de llorar en el camino.

Tomamos algunos folletos para distribuirlos en la esquina de la calle 42 y la 7ª Avenida. Los niños llevaban un cartel con la foto de una practicante de Falun Gong, Wu Lingxia, que fue tomada antes de ser torturada a muerte. Sobre el cartel había escrito la historia de cinco practicantes que fueron forzados a dejar su hogar, encarcelados y torturados a muerte simplemente porque habían enviado la foto de Wu fuera de China.

Distribuí folletos a la gente con la música de fondo "Pu Du" y "Ji Shi". Algunas personas después de haber leído los paneles y escuchado mis explicaciones firmaron la petición para apoyar a Falun Gong. Otros me dijeron si necesitábamos donaciones. Les dije que no las aceptábamos. Estábamos allí simplemente para decirles la verdad sobre Falun Gong.

Distribuyendo los folletos, les decía en silencio con mi corazón: "querida población de Nueva York, vine por usted. Por favor, tome los folletos. Es el regalo más bello que pueda hacerle". Para los que lo aceptaban les decía con mi corazón: "por favor, ame su relación predestinada con Falun Dafa. No pierda esta oportunidad”. Enviaba deseos en silencio para los que me ignoraban o estaban demasiado ocupados para detenerse. Pienso que mis palabras penetraron profundamente en sus corazones. Han oído hablar de Falun Dafa y escucharon la música. Esto puede aportarles un futuro mejor.

Actividades del domingo

Con una practicante de Falun Gong regresamos a Nueva York en su coche al día siguiente. Me dijo que practicantes de Canadá y de Washington D.C. vendrían a Nueva York para apoyarnos en las actividades del fin de semana. Sentí vergüenza porque me había quejado sobre la gran distancia y la dificultad que había para llegar a Nueva York.

Fuimos a apoyar las actividades de Falun Gong en una calle donde había un mercado y donde dos practicantes hacían la demostración de los ejercicios y otro se ocupaba del stand. Distribuí folletos y hablé a la gente. En el stand había dos banderas. Una instalada en lo alto decía: “Falun Dafa es bueno" con una foto de unos practicantes en meditación. La instalada más bajo mostraba a la gente las fotos de torturas de los practicantes y de la persecución. Lloré repetidas veces mirando las fotos.

Dos estudiantes de la universidad se quedaron en nuestro stand durante mucho tiempo. Tomaron notas con el fin de escribir un artículo. Estaban muy interesadas y dijeron que irían a ver los sitios de práctica de Falun Dafa para tener más información.

Estábamos al final del día. Cuando abrí los ojos al final del cuarto ejercicio, vi a hombre joven que miraba los paneles de nuestro stand. Se secaba las lágrimas de los ojos. Otro practicante me dijo que ya había venido dos veces y entonces fui hacia él para hablarle.

Se llamaba Jason. Era un sin techo y escritor benévolo para el diario Big News, un periódico que lleva la voz de los sin techo. Dijo: "Nosotros, los sin techo, vivimos un mal momento, pero no es nada comparado con lo que ustedes aguantan. ¡Ustedes son extraordinarios!" Cuando supo que utilizábamos nuestro propio dinero y nuestro tiempo libre para hacer estas actividades, saludó muchas veces las fotos de los practicantes que interpretaban a las víctimas de la tortura.

Jason me dijo que había crecido en Massachussetts y que era licenciado. Su ex mujer le abandonó y se fue con su hija de cuatro años. No sabe donde están. Acababa de llegar a Nueva York y buscaba trabajo. Me dijo que un médico le había diagnosticado una enfermedad mental. Le dije: "¿Qué clase de enfermedad mental? Su conversación es completamente normal”. Dijo que veía cosas que muchos no veían.

Estaba impaciente por aprender los ejercicios. Le di el número de teléfono de contacto de Falun Gong en Nueva York. Me estrechó la mano antes de irse y me dijo que iba sin duda alguna a aprender Falun Gong.

Mucha gente en Nueva York todavía no piensa en Falun Gong o en su historia. Pienso que la inmensa mayoría de ellos lo harán dentro de poco y podrán posicionarse muy bien.

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