CIEFG: Querella contra el director de la televisión china por utilizar los medios de comunicación para incitar a la tortura y al genocidio

El abogado defensor reivindica la "libertad de prensa" a pesar de que los medios de comunicación ordenados por los dirigentes comunistas fueron utilizados en la campaña de erradicación de Falun Gong

Declaración de prensa - 17 de enero de 2004 Centro de Información Europeo de Falun Gong

LONDRES [CIEFG] - En la presentación de una querella judicial contra Zhao Zhizhen - director de una cadena de televisión china - el acusado declara que las leyes de los Estados Unidos sobre la libertad de expresión deberían protegerle. La defensa de Zhao,, no obstante, no es apoyada por los hechos y desvía la atención de la cuestión central del asunto, la tortura y el genocidio.

Intentada el verano pasado en Connecticut, la querella acusa a Zhao de asistir, animar, co-perpetrar e incitar a la tortura y al genocidio en una campaña de información contra los practicantes de Falun Gong.

Según el New York Times, en la querella del 30 de diciembre de 2004 en la Corte del Distrito Federal de New Haven, el acusado pretende ser un "periodista objetivo e independiente" que tiene en China total autonomía como los periodistas occidentales”.

Esta declaración no es verdadera.

Los dirigentes comunistas usurpan a la inmensa mayoría de las instituciones en la sociedad china

Todas las instituciones modernas de la sociedad china, desde los medios de comunicación al sistema educativo e incluso la medicina, fueron - particularmente en cuanto a las cuestiones "importantes" para los dirigentes comunistas chinos - usurpadas por el Partido Comunista chino que las transformó en órganos de Estado y utilizadas después para llevar a cabo iniciativas ordenadas por los dirigentes comunistas.

La persecución de Falun Gong en China es un ejemplo significativo.

Cuando Jiang Zemin, máximo dirigente en 1999, ordenó la persecución de Falun Gong, la ordenanza fue emitida en una disposición dividida en tres partes: 1) destruir su reputación, 2) arruinarlos financieramente y 3) destruirlos físicamente.

Como consecuencia, cada institución de la sociedad ha sido movilizada para ejecutar la directiva. Los medios de comunicación que son totalmente administrados por el Estado, difunden en su programación, en ciertos casos veinticuatro horas al día, difamaciones contra Falun Gong. Por ejemplo, en un solo mes el People’s Daily publicó 347 artículos agresores entre los que algunos no eran simplemente "opiniones" anti-Falun Gong sino historias detalladas en las que los practicantes de Falun Gong jugaban el papel de asesinos y "ratas" de la sociedad, mereciendo un castigo en forma de detenciones, interrogatorios, torturas y si fuera necesario de homicidios extrajudiciales.

Los medios de comunicación chinos desempeñan por consiguiente un papel completamente específico en la campaña global de "erradicar Falun Gong”. El fin es inclinar a la opinión pública contra la práctica para que ayuden a las fuerzas de seguridad en los “castigos” de aquellos que no quieren renunciar a su fe espiritual.

La Gestapo del Partido Comunista chino para Falun Gong

En junio de 1999, Jiang ordenó la creación de la oficina 610, una agencia extrajudicial de tipo Gestapo encargada de planificar y aplicar la "erradicación" de Falun Gong en China. Hoy día, se han documentado más de 38.000 casos de tortura o malos tratos severos y más de 1.200 muertes; la mayoría provocadas por los funcionarios de la oficina 610 o de los que trabajan bajo su dirección en toda China.

La oficina 610 fue organizada desde el principio para trabajar conjuntamente con el Departamento de Propaganda. Liu Yunshan su director, fue nombrado para dirigir la oficina 610 así como Li Dongsheng, director adjunto de la Televisión Central China.

"Los funcionarios responsables de diseminar la propaganda anti-Falun Gong trabajaban uno al lado del otro, en el mismo departamento con aquellos coordinando los centros de lavado de cerebro, la tortura y las matanzas extrajudiciales de practicantes de Falun Gong en todas partes de China."

La colaboración por un lado de la campaña de propaganda y por otro de las detenciones ilegales y la tortura quedaron bien reflejados en las "órdenes de Pekín de establecer un cuerpo expedicionario antisecta" con el fin de intensificar la represión ya extrema de Falun Gong "bajo los auspicios de dos cuerpos expedicionarios para controlar la represión global a escala nacional: la oficina de propaganda y la de control de Falun Gong”. (El Globo y Mail de Hong Kong, 16 de febrero de 2001)

Particularmente significativo como refleja la querella contra el Sr. Zhao, es el período entre noviembre de 2000 y principios de abril de 2001, cuando en un artículo del Washington Post titulado "La tortura rompe Falun Gong", se hizo eco de una campaña de propaganda intensiva de lavado de cerebro obligatorio, tortura y brutalidad policíaca, para castigar e intimidar a los practicantes de Falun Gong que se negaban a renunciar a sus creencias.

El artículo del Post citaba las palabras de un consejero del Gobierno chino: "La violencia sola no basta. El simple "estudio" [obligatorio] tampoco. Y nada de todo esto marchará si la propaganda no empieza por cambiar el modo de pensar del gran público. Los tres son necesarios. De esto se han dado cuenta los funcionarios chinos”.

Además, este comentario fue enviado a la web de CACA (creada y mantenida por el acusado), como uno de los medios de llegar a toda China, no permitiendo una reflexión racional y una discusión abierta sobre la práctica de Falun Gong. La página está llena de imperativos como "deberíamos tratar a los practicantes como terroristas y convertirlos en parias (es decir que todo el mundo quiera matarles)”; “los blancos principales de los terroristas y de las sectas son la gente común. Dispárenles una vez confirmado”. “Deberíamos atacar Falun Gong de la misma manera que los ataques terroristas a los Estados Unidos. Erradiquen sistemáticamente el tumor maligno de la humanidad”.

Tortura y genocidio, no difamación y calumnia

Los medios de comunicación de masa que Zhao supervisaba en China no representaban la voz de un individuo o de una institución, sino que era un órgano del Partido Comunista chino utilizado para ejecutar la campaña nacional de "erradicar Falun Gong”. Fundamentalmente, el proceso contra Zhao no es para acusarlo de difamación o calumnia o de poner en tela de juicio el derecho de un individuo o de una institución a la libertad de expresión, sino más bien de demandar ante la justicia a los que ayudan conscientemente y de buen grado la tortura sistemática y el homicidio de los practicantes de Falun Gong.

Confiamos en que la Corte de EE.UU. notará la diferencia y defenderá con justicia este importante asunto.

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