Alemania: "Sächsische" (Periódico alemán) - Salvada de un campo de trabajo

Una joven mujer china, cuenta su experiencia y agradece a los habitantes de Dresde por la ayuda que le aportaron.
 
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Xiong Wei se sentía feliz a su regreso. Todo fue muy bien. Sin embargo, esta joven mujer de treinta y cinco años vivió una pesadilla que estuvo a punto de costarle la vida. Verdaderamente debe agradecer a los habitantes de Dresde entre otros por su liberación. En 1992 la hija de un ingeniero y una pediatra llegó a Alemania. Estudió economía en Berlín hasta 1999. Y allí pensó por primera vez hablar de Falun Gong. Nos dijo: “Estaba débil, estresada, bastante enferma y me inquietaba por todo”.

Encontrar la armonía interior

Otro estudiante chino introdujo en esta práctica de meditación a Xiong Wei. Después de leer el libro de introducción de Falun Gong y hacer el ejercicio de meditación ella comprobó que tenía más energía, que estaba mas a gusto y menos estresada. Nos dijo: “Encontré la armonía interior. Ahora comprendo mejor el significado de la vida”. Así Xiong Wei fue una de las primeras practicantes de Alemania.

Después de obtener su diploma, esta señorita fue contratada por una empresa alemana que la envió a la sucursal de Pekín. Se sentía feliz de ir allí donde se encontraba su familia. Ella hizo la traducción y contactó con la sede que se encontraba en Alemania. Esto era un verdadero desafío.

Sin embargo, aún así había una preocupación. Unos meses antes, el régimen chino había prohibido Falun Gong y había comenzado a perseguir a los practicantes. ¡Un día, Xiong habló de eso con su colega y éste le dijo: “No hables más de eso!” Pero no podía callarse. También Xiong Wei trató de oponerse a la propaganda china. Reaccionó distribuyendo folletos en las calles. Estos folletos daban los detalles sobre la tortura que el régimen chino hacía sufrir a los practicantes y sobre las primeras víctimas.

Hace tres años, en un día muy bello y soleado fue detenida y estuvo arrestada en Pekín. Los policías vestidos de paisano le empujaron a Xiong Wei a entrar en un taxi y la llevaron a la comisaría de policía. Allí la tuvieron detenida durante seis horas en una pequeña celda con un espacio que sólo le permitía estar de pie. Era tan pequeño el lugar que no podía sentarse ni tumbarse.

Más tarde fue enviada a la prisión a la espera del proceso. Allí, tuvo que compartir quince metros cuadradas con veintidós mujeres. Nos dijo: ”Durante el día nos sentábamos en las banquetas de madera que por la noche se convertían en camas”. Apenas podía dormir. Era todo demasiado limitado. Estaban constantemente vigiladas por cámaras. Todo lo que les daban de alimento eran unas espinacas chinas reducidas a papilla y rellenas de insectos. Las veintitrés mujeres tenían que compartir un solo cepillo de dientes.

Luego llegó lo peor. Xiong Wei fue torturada, le dieron una fuerte paliza, recibió patadas, la tuvieron en cuclillas durante días y no se le permitía dormir. Los policías reeducadores se relevaban y le llenaban la cabeza de palabras durante su vuelta. Le pedían que renunciara a Falun Gong y que firmara un documento que estipulaba que no lo practicaría más. Xiong Wei en lugar de firmar eso escribió "J' en mourrais plutôt"

Fue condenada a 2 años de campo de trabajos sin ningún proceso legal. Ha sido forzada a empaquetar palillos hasta tarde por la noche. Más tarde le pusieron a tejer jerséis y guantes desde las 6h 00 de la mañana hasta las 21h 30 por la noche. Todos estos productos fueron marcados para la exportación.

Recuerda que ”las mujeres mayores lloraban mientras trabajaban”. No había un instante de paz. Constantemente fue hostigada y maltratada.


Enviar cartas a China

Mientras pasaba estos sufrimientos, sus amigos alemanes y conocidos organizaron una plataforma de ayuda. Recolectaron firmas que pedían su liberación y distribuían unas postales para que la gente los enviara directamente al campo de trabajos. Zhao, un científico y colega de la Universidad Technischen fue a las ferias de los pueblos, a Golden Horseman y a todos los lugares donde podía acudir a una gran muchedumbre. No recuerda cuantas firmas recolectó pero tenía cerca de 40.000.

El 4 de enero de 2004, Xiong Wei fue liberada por fin. Hoy se encuentra en Alemania. Ayer por la noche contó su historia en el centro Ökumenischen y agradeció a los habitantes de Dresde por su ayuda y por haberle enviado obsequios en el momento que más lo necesitaba.

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