No son casualidades, es la maravilla de Falun Dafa

En el pasado tuve muy "mala suerte" y en dos ocasiones estuve a punto de morir por enfermedad. Sufrí de hepatitis B durante más de 20 años hasta que terminó por convertirse en cirrosis. En 1991 me diagnosticaron de cáncer al hígado en su etapa inicial. En 1993 tuve una hemorragia de estómago y perdí el conocimiento varias veces. Los doctores pensaron que no sobreviviría.

La situación de mi esposa era aún peor; ella había estado postrada en cama por 28 años a causa de una enfermedad. Fuimos a muchos hospitales e incluso probamos diferentes tipos de qigong, pero no sirvió de nada. De los siete miembros de nuestra familia, cinco sufrimos de enfermedades del hígado. La familia se sentía desgraciada.

En 2002, cuando tenía 55 años de edad, la bendición llamó a nuestra puerta. Tanto mi esposa como yo aprendimos Falun Gong y nuestra tercera hija dio a luz a un niño. Nuestra familia de repente se encontró llena de vitalidad.

El Maestro protege a mi nieto
Cuando mi nieto acababa de aprender a caminar, un día una niña de cuatro años de edad, lo empujó en una zanja llena de agua que corría. Después de haber buscado durante bastante tiempo, al fin lo encontramos; tenía la cabeza en contra del muro de la zanja y el agua corría hasta la altura de su pecho.

Mi hija lo sacó del agua. La gente alrededor se sorprendió. ¿Cómo era posible que este pequeño niño fuera capaz de pararse en un torrente de agua de más de un metro de profundidad? ¿Cómo terminó apoyado con la espalda contra el muro? Era como si alguien lo hubiera estado sosteniendo. Las personas que conocían la verdad dijeron: "¡Falun Dafa trajo buena suerte a su familia!".

Cuando mi nieto tenía ocho años de edad, se trepó hasta la ventana de un aula abandonada y la ventana se desplomó. Una personas que se encontraban cerca oyeron un sonido fuerte y salieron corriendo. Ellos vieron al niño caer y rebotar dos metros de distancia; protegido por Shifu, él no resultó herido en absoluto.

Cuando otro nieto mío tenía tres años, fue arrastrado por un triciclo; la rueda estaba justo al lado de la espalda del chico; todo el mundo alrededor se asustó. Cuando lo agarré entre mis brazos, las lágrimas corrieron por mi cara al ver que estaba ileso.

El conductor se asustó tanto que se puso de rodillas y empezó a hacer la venia repetidamente. Yo lo detuve y le dije que había sido el Shifu de Falun Dafa el que nos había salvado.

Una madre de 80 años de edad sale ilesa después de haber sido atropellada por una motocicleta
Mi madre tiene 87 años de edad. Ella estuvo paralizada y postrada en cama durante seis meses en 1996. Posteriormente tuvo que hacer uso de muletas para desplazarse. Al comenzar a practicar Falun Gong con nosotros, volvió a caminar nuevamente por su cuenta sin la ayuda de ningún bastón.

Un día una motocicleta golpeó a mi madre arrojándola a dos metros de distancia y dejándola inconsciente. Mi hija menor sollozaba sosteniéndole la mano y la gente que pasaba en ese momento dijo: "¡Rápido, hay que ir de prisa a un hospital!".

Al cabo de un rato, mi madre abrió los ojos y dijo: "No llores. Estoy bien. Falun Dafa es bueno y mi Shifu me está protegiendo; voy a estar bien"; entonces se levantó lentamente.

El conductor asustado ayudó a mi madre hasta la casa. Estaba tan asustado que no podía hablar. Cuando mi hija me contó lo sucedido, me quedé impactada por un momento, pero me calmé rápidamente. Traté de tranquilizar al conductor: "Está bien, mi madre practica Falun Gong, de lo contrario ¡hoy habría sido un desastre! No te preocupes, no vamos a hacerte ningún problema".

El conductor nos dio las gracias una y otra vez, insistió en darnos algo de dinero pero lo rechazamos. Mi madre pronto se recuperó totalmente.

Otra moto chocó nuevamente a mi madre por detrás; tanto la moto como el piloto cayeron sobre ella. El conductor se puso a llorar; mi madre comenzó a consolarlo: "No llores, no estoy herida".

El conductor se levantó, quitó la moto para liberar a mi madre y le preguntó: "¿Dónde le duele? ¿No deberíamos ir al hospital?". Mi madre le respondió: "Estoy bien. Falun Dafa es bueno y mi Maestro me protege".

Luego regresó a la casa toda cubierta de tierra, sonrió y nos contó lo que le había sucedido.

Dafa nos bendice
Desde que comencé a practicar Falun Dafa, he seguido los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia para ser una buena persona.

Educada en Dafa, mi tercera hija es una mujer muy buena y tiene dos hijos encantadores. Mis dos hijas menores se graduaron en la universidad y trabajan en una empresa de importación y exportación de comercio.

Un día, mi yerno se cayó desde un lugar alto al hacer un trabajo de construcción. Una persona que se cayó con él, sufrió una lesión en la columna y tuvo que ser tratado por seis meses; mi yerno en cambio no se hizo daño en absoluto. Él dijo: "Cuando caía, sentí que alguien me tiró de manera que el impacto no era fuerte al llegar al suelo. ¡El Maestro de Falun Gong me protegió!"

Desde que comenzamos a practicar Falun Gong, nuestra familia se ha llevado bien con los vecinos. Una vecina que fue nuestra enemiga por más de una década, se hizo nuestra amiga. Los conflictos entre cuñados y cuñadas también desaparecieron.

No somos ricos y sin embargo, a menudo ayudamos a familias en necesidad, o a personas mayores que viven solas. Cuando alguien por casualidad nos paga más de lo debido, nosotros le devolvemos el dinero. Si nos encontramos con dinero o alguna otra cosa perdida, buscamos al propietario para devolverle el artículo. Cuando se producen conflictos, no peleamos o discutimos. Educamos a nuestros hijos para que tengan siempre presente que "el sufrimiento es una bendición". Hemos sido testigos de "que la luz del fo ilumina todo y hace la moral armoniosa y pura" (Lección Sexta de Zhuan Falun).

Somos dueños de un medio kilómetro cuadrado de tierra. Cada año, además de la provisión de alimentos para nuestro consumo, vendemos también mil kilos de cereales, cien kilos de frijoles y ajonjolí, 500 kilos de algodón y más de 5.000 kilos de frutas y verduras.

Toda clase de personas viene a comprar nuestras verduras. En general, no discuto con aquellas personas que se aprovechan de mí; acepto y considero aquello como pérdidas menores. A veces, unas personas pagan y se van sin llevarse la mercancía, pero yo siempre salgo a buscarlos y así me aseguro de que se la lleven.

Durante la temporada del melón, a mucha gente le gusta comprar mis melones ya que saben que practico Falun Gong y que tengo un buen corazón. Cuando llevo una carretilla llena de melones a la calle, docenas de personas se acercan, escogen los melones y los ponen en sus bolsas. Me es difícil atender a tantos clientes a la vez, por lo que algunos de ellos buscan la balanza y pesan ellos mismos los melones; confío en ellos y acepto el dinero que corresponde al peso que ellos me indican.

Hay tantas historias que contar de lo sucedido durante los más de diez años de mi cultivación. Gracias a la misericordia del Buda he ido mejorando y corrigiendo mis defectos. Si quieres cambiar, debes cambiar desde dentro de tu corazón.

Versión en chino disponible en: http://www.minghui.org/mh/articles/2013/10/6/不是巧合,是大法的神奇-280603.html

Versión en inglés disponible en: http://en.minghui.org/html/articles/2014/2/4/145225.html

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