Alemania: Una historia en la aduana

Viajábamos en coche hacia Suiza para participar en las actividades de Falun Dafa que tendrían lugar en Ginebra durante la Conferencia de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Al llegar a la frontera alemana-suiza, nos pararon los policías del control aduanero y descubrieron que un practicante necesitaba el visado y no podía entrar a Suiza. Los 9 practicantes, estuvimos hablando sobre el asunto y finalmente acordamos que el hecho que un practicante no tuviera el visado era una falla humana, sin embargo, nuestro viaje a Suiza era para participar en las actividades de Dafa y para esto, ninguna interferencia podía ser admitida. Decidimos pasar la frontera por otro puesto de control de la aduana. En ese momento, algunos practicantes se sintieron mareados. Nosotros pusimos atención a estas interferencias. Durante el viaje, nadie se quejó. Enviamos pensamientos de rectitud incesantemente e intercambiamos opiniones como si fuéramos un mismo cuerpo. Podíamos sentir la fuerza de la unión de nuestro grupo.

Nuevamente, nos solicitaron presentar nuestros documentos y me dijeron que también había problemas con mis documentos. Cuando el policía alemán nos devolvió las documentaciones, nos dijo que sus colegas suizos siempre manejaban los asuntos oficiales en forma precisa y justa. Él dijo que no había más que hacer, que no sigamos desperdiciando nuestra energía.

Después de intercambiar opiniones entre nosotros, decidimos hablar otra vez con el policía del control aduanero. Todos nosotros enviamos muy fuertemente pensamientos de rectitud ya sea en el coche como alrededor del policía. Estuvimos haciendo clarificación de la verdad con él, explicándole el motivo de nuestro viaje a Suiza. Por fin, él se conmovió por esto y decidió procesar el visado en el acto. Además, encontró que no había problema con mi documentación. Él había cometido un error.

Después de entrar a Suiza, sentimos profundamente la fuerza de unión del grupo.

Tras volver a Alemania, le conté este suceso a una practicante, ella después de escuchar la historia, tranquilamente dijo: “¿Acaso, no es esto porque el policía necesitaba conocer la verdad de Dafa?” En ese momento, vi mi deficiencia. Cuando vuelvo a mirar este suceso desde una perspectiva diferente, ya no me parece tan perverso como antes, sino que fue algo que yo no hice bien, por lo menos, veía las circunstancias desfavorables como si fueran interferencias perversas y sin distinción, las eliminaría. Yo no había pensado realmente que el policía también esperaba conocer la verdad. En mis hechos, no reflejaba benevolencia. Él esperaba ansiosamente conocer la verdad y yo solamente pensaba en pasar la aduana. Hasta que el problema surgió no me di cuenta con conciencia clara que el policía utilizaba esta manera de pararnos para conocer la verdad.

Entendimiento personal, por favor, tengan la compasión de corregirme si me equivoco.

28 de marzo de 2003

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