The Epoch Times: Encarceladas en Singapur por distribuir folletos

Por Jan Jekielek y Max Dobson
The Epoch Times
1 de mayo de 2005


Llamamiento mundial: En Nueva York, practicantes de Falun Gong sentados en meditación delante del consulado de Singapur. Se unen a todos los que apelan la condena de dos compañeras de práctica de Singapur delante de las misiones diplomáticas singapurenses. (Jan Jekielek)


NUEVA YORK - Un juez de Singapur condenó a dos mujeres por distribuir impresos y VCD que exponían la persecución de Falun Gong por el régimen comunista chino.

La Sra. Ng Chye Huay y la Sra. Cheng Lu Jin, fueron detenidas en mayo de 2004 acusadas de múltiples cargos, entre otros de "asociación sin autorización” y "posesión y distribución de VCD sin certificado".

Después de casi un año de procesos, el tribunal emitió su veredicto el último miércoles. Las mujeres recibieron una orden de pago de las demandas que ascendían a 20.000 y 24.000 dólares de Singapur (12.216 US dólares y 14.660 dólares US respectivamente). Insistiendo en su inocencia, se negaron a pagar y apelaron. Actualmente están encarceladas y en huelga de hambre para protestar contra tal decisión.

La pacífica práctica de meditación de Falun Gong es legal en Singapur y en cualquier otra parte del mundo, salvo en la República Popular de China, donde fue prohibida en 1999. Las autoridades de Singapur detuvieron a la Sra. Ng y la Sra. Cheng por distribuir información que contenía pruebas de la brutalidad del Partido Comunista Chino (PCC), los mismos documentos que regularmente se distribuyen en varias decenas de países sin ninguna clase de incidentes.

Singapur destaca por su estricto control social y por sus severas condenas de ofensas aparentemente menores, tales como masticar chicle o escupir. Sin embargo, su Constitución contiene las "garantías de libertad de religión, libertad de palabra y libertad de asociación”, como indica la Dra. Terri Marsh, abogada americana de derechos humanos.

El defensor de las Sras. Ng y Cheng, afirma que las acusadas sólo ejercían estos derechos, garantizados por la Constitución de Singapur y que por consiguiente no deberían ser restringidas, muy particularmente cuando se expresaron abierta y pacíficamente.

Los practicantes de Falun Gong se reunieron delante de las embajadas y consulados de Singapur de todo el mundo para apelar por lo que está ampliamente considerado como una decisión injusta. Elaise Poh, residente de Singapur en visita a Nueva York, quedó impresionada por el veredicto e inmediatamente fue al consulado en Manhattan para expresar su opinión. «Las leyes no existen para castigar a la gente sino para hacer el bien. Los tribunales tienen algo mejor que hacer que tratar a los practicantes [de Falun Gong] como a criminales», dijo Poh. Los funcionarios del consulado rehúsan hacer ningún comentario.

Marsh, que es también consejera en varias querellas contra dignatarios del PCC por crímenes de genocidio, hizo una declaración escrita a las autoridades singapurenses. «La oficina del fiscal comprometió su responsabilidad haciendo de la tentativa de estas mujeres de revelar la verdad sobre la persecución de Falun Gong en China un acto criminal, estando obligado por consiguiente a reconocer que los crímenes que deben ser condenados son los perpetrados por el PCC en China», afirmó. Marsh cree que el veredicto del tribunal pudo ser influido por las autoridades chinas con el fin de enredar la cuestión para no saber quienes son los verdaderos criminales, el PCC.

Fuente:
http://english.epochtimes.com/news/5-5-1/28337.html

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