Forzado brutalmente a comer y a sufrir otras torturas en la división séptima del departamento criminal de Harbin y el hospital de Wanjia

El 19 de abril de 2002, más de setecientos oficiales de policía del grupo antidisturbios de Harbin, vinieron a la ciudad de Shuangcheng, provincia de Heilongjiang. Junto con la policía de la “oficina 610” [una agencia creada especialmente para perseguir a Falun Gong con poder absoluto sobre cada nivel de la administración del Partido y sobre otros sistemas judiciales y políticos] de la ciudad de Shuangcheng, llevaron a cabo un arresto a gran escala de practicantes de Falun Gong. Durante ese tiempo, estuve obligado a abandonar mi casa y trasladarme de lugar en lugar para poder evitar la persecución. Sin embargo, fui arrestado más tarde y torturado en la séptima división del departamento criminal de Harbin (localizado en Yaziquan) Después de eso, me engañaron para que fuera al hospital de Wanjia, donde fui encerrado durante cuatro meses y cinco días, y sufrí una inhumana tortura.

Desde el día que fui arrestado, me he rehusado a comer y beber con el propósito de protestar por la detención ilegal. Nadie prestó atención durante los primeros siete días. En vez, la policía incitó a los residentes criminales que me golpearan y me insultaran, no me dejaran usar el baño y ni dormir. Más tarde, viéndome en condiciones serias de debilidad, la policía me envió al hospital donde fui inyectado forzosamente con una droga que desbarató mis funciones mentales. También me forzaron a comer. Un oficial a cargo del asunto de Falun Gong dijo: “Queremos que vivas una vida miserable”. El personal a cargo de torturarnos incluidos el oficial Wang (hombre de unos sesenta años), oficial Song (mujer de unos cincuenta años) y el presidente del hospital Wanjia (hombre de unos cuarenta años), asistieron a los oficiales en la persecución arriba mencionada. El oficial Wang me dijo: “Así que no estás comiendo. Muy bien, así es como te trataremos: ¡comer a la fuerza! No nos importa si mueres por forzarte a comer. Sabes que mucha gente ha muerto por ser forzado a comer. Pero murieron en vano. ¡A nadie le importa!”

Durante la brutal sesión de alimentación forzada, me restringieron en largo sobre un áspero banco de madera. El residente Qiao Li me tiró del cabello fuertemente de modo que mi cabeza fue puesta hacia abajo en uno de los extremos del banco (mi cuello estaba justo en el borde del banco). Una persona sostuvo mis orejas apretadamente para prevenir que me moviera. Jia Hongliang, quien pesa más de 178 libras, se sentó en mi estómago. Otros agarraron mis piernas y brazos con mis tobillos, que estaban en el otro borde del banco. Ataron mi cuerpo apretadamente de modo que no podía moverme. Tenía problemas para respirar y dolor por todos lados. Fue realmente muy duro de aguantar. Abrieron mi boca forzosamente con un artefacto para ello. Como resultado, mis labios fueron cortados y perdí mis dientes. En un momento, el artefacto golpeó mi paladar, causando que sangrara gravemente. Luego, insertaron un tubo del ancho de un dedo dentro de mi garganta hasta llegar al estómago. Uno de los extremos del tubo estaba conectado a un embudo. Una persona que se quedó en la mesa, vertió comida dentro del embudo, lo que causó un reflejo de vómito y repetidamente devolví. Me alimentaron con pasta de maíz y salmuera, causando que vomite una mezcla de solución y sangre. Mi cara y mi cabello estaban cubiertos con comida, me desmayé varias veces. También me pellizcaron y golpearon mientras me forzaban a comer. Después de eso, yo estaba extremadamente sediento. Al terminar la tortura, me agarraron de mis brazos, me llevaron a la celda y me tiraron en la cama. Muchas veces terminaría desvaneciéndome, aún antes de encontrar la cama en mi celda.

Fui forzado a comer así, dos veces al día. Cada vez que fui forzado a comer perdí más y más pelo debido a la tortura y casi quedé completamente calvo. Mis muslos, manos y pecho estaban llenos de moretones de las numerosas veces de tortura. Me forzaron a comer por el tubo en el estómago más de cuarenta veces. Después, cambiaron por un tubo insertado a través de mi nariz hasta el estómago. Mi garganta fue dañada y sufrí por un largo periodo de tiempo de infección pulmonar. Me golpearon y aporrearon continuamente. Golpearon mi oreja con un mata moscas (tres hilos de metal enroscados) y lo empujaron en mi boca con una escobilla, mientras golpeaban en mi pecho y mis axilas. También sellaron mi boca de modo que no pudiera hacer ningún ruido durante las salvajes sesiones de tortura.

Después de toda la tortura que sufrí, mi peso cayó inciertamente y quedé casi irreconocible para aquellos que solían conocerme.

Muchos practicantes, que fueron arrestados al mismo tiempo que yo, no pudieron soportar la tortura y empezaron a aceptar comida. Pero aún así fueron sentenciados a diez años de prisión. Eventualmente, fui diagnosticado de tener tuberculosis de último grado. Ellos pensaron que moriría pronto, por eso, el oficial Song me envió a casa. Mi segundo hijo no pudo reconocerme debido a la pérdida de peso y el cambio en mi apariencia. Aún así estando en críticas condiciones físicas, las autoridades forzaron a mi familia a firmar documentos prometiendo que nunca me dejarían practicar Falun Gong. Mi esposa dijo rectamente, “¿Por qué debería firmar? ¡Ni siquiera sé si él sobrevivirá! ¿Qué hizo de malo? ¡Sólo practica Falun Gong!” Los malhechores por eso se fueron.

Después de estar en casa, no tomé ninguna medicina o suplemento nutricional. En vez, sólo estudié el Fa, hice los ejercicios y seguí los principios de “Verdad-Benevolencia-Tolerancia”. Me recuperé completamente después de un mes. Mi hermana menor dijo: “¡Guau. Te recuperaste tan rápido. Falun Gong es verdaderamente maravilloso!”

Versión en chino: http://www.minghui.org/mh/articles/2004/3/14/69941.html

Versión en inglés: http://www.clearwisdom.net/emh/articles/2004/4/3/46683.html

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