Un periódico alemán publica un artículo sobre la liberación de una practicante de Falun Gong de un campo de trabajos forzados chino

El artículo siguiente ha sido publicado en el periódico alemán Hildesheimer Zeitung el 30 de noviembre de 2004.

Xiong Wei, de treinta y tres años, viaja actualmente a través de toda Alemania con el fin de contar a la gente sus experiencias en el campo de trabajos forzados para mujeres Xinan de Pekín. Dice que pasó dos años allá. La razón de su encarcelamiento fue debida al hecho de que practicaba Falun Gong. Es el testigo clave en un proceso en curso en Leibzig, en el cual el movimiento Falun Gong rechaza la acusación de ser una 'secta'.

"Falun Gong es bueno" ha dicho la joven con una sonrisa misteriosa. "Falun Gong no es una secta sino un sistema de cultivación budista". La joven mujer china ha sido invitada por Elke Dölz al Nordstemmen Mehrgenerationenhaus con el fin de explicar sus experiencias. Es hija de un ingeniero jefe y de una pediatra, estudió economía en Berlín del 1992 al 1999. Es allá dónde escuchó hablar de Falun Gong.

El profesor de Ciencias Religiosas, Hubert Seiwert, un experto reconocido de Falun Gong en Alemania que enseña actualmente en Oxford, explica que aunque las opiniones sobre el movimiento difieren, ciertamente no es una secta. Sin embargo desde 1999, Falun Gong ha sido prohibido en China.

"Falun Gong se desarrolló en fenómeno de masas allá y ha sido considerado en consecuencia como una amenaza por el régimen" dice Xiong Wei. Organizaciones tales como Amnistía Internacional y la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos (IGFM) apelaron desde hace años a Pekín para el cese de la persecución.

Sin embargo, el caso de Xiong Wei aparentemente es un caso entre muchos otros. Regresó a su país en el 2002 y fue detenida por la policía mientras distribuía documentos impresos que hablaban de la persecución de Falun Gong. Ha sido encarcelada para "reeducación" en un campo de trabajos forzados sin ningún proceso. Habla de golpes, de humillación y de privación de sueño. "Debíamos embalar 6.000 palillos desechables cada día."

Otros países, como Alemania, ejercieron presiones. Xiong Wei está particularmente agradecida a las organizaciones de derechos humanos, las cuales recogieron 40.000 firmas, así como por la intervención del gobierno federal por haber asegurado su liberación a finales de septiembre y su retorno a Alemania.

Here is the article in English language:
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